Mi primera publicación de poesía fue a inicios de los 90 en Caracas, cuando un grupo de amigos que entonces manejaban la editora de la Universidad Central de Venezuela, sacaron a la luz, en una tirada pequeña en formato plaquette, un poemario que titulé Tesituras. Algunos de esos poemas fueron rescatados luego en la publicación que ahora les ofrezco.
Casi 30 años después, abro este blog con el título y el contenido del libro del cual toma el nombre: Tregua, publicado en 2019, gracias a la osadía del gran editor y querido amigo Alfredo Zaldívar, en la Colección Puentes de Ediciones Matanzas.
Como gratitud a su gesto comparto el libro íntegramente, solo que por entregas, uno de los cuatro bloques que lo conforman cada vez. Quedo a la espera de sus comentarios y reacciones. Gracias anticipadas por regalarme su tiempo y su lectura.
Tregua
Alejandro F. Aguilar
…
We do not have any place in mind to go,
we are just driving.
If I closed my eyes for a minute
I would be lost, yet
I could gladly lie down and sleep forever
beside this road.
…
Raymond Carver
(Drinking While Driving)
La seducción representa el
dominio del universo simbólico,
mientras que el poder representa
solo el dominio del universo real.
Jean Baudrillard
(De la seducción)
Tesituras
Ajenos
Entre piedras y polvo
ajeno
el hombre indiferente transcurre
perdiendo lo que pudo ser en este lapso
materia calcinada que se esparce
demolición
olvido
Un flujo de energías
ajeno
indetenible pasa
me sumo
mercurial impulso que culmina
Sobre la ciudad y su bullicio
los lúcidos fantasmas
ajenos
danzan
Perdido
Yo que vengo de la noche
donde se borran las ventanas
y las estrellas hacen la diferencia,
donde el deseo es un grito
la necesidad es camino
y todo lo posible
en la otra cara del tiempo
Yo que vengo de la noche
¿hacia dónde debo dirigirme?
Poema a cuatro manos para amanecer insólito
(Para ti, contigo, bajo el flamboyán)
Un día,
cada quince años,
debemos levantarnos a mirar la mañana
ella quiere ser vista
Mañana gris cruzada de sirenas y trinos rutinarios
los objetos nos miran,
los árboles y pájaros no nos necesitan,
la ciudad no sueña,
su espíritu se pierde bajo hierros y gases
tenemos que aportarle nuestros monstruos
a esa turba inerte
y seguir siendo todo,
nosotros,
solos.
Ahí están el flamboyán vecino
los portales ruinosos
el árbol seco alzando su estatura
y tu serenidad
Puerta de salida
Cualquier puerta puede ser la salida
y de mi árbol puede ser tu sombra
a qué esperas si los dioses nos abandonaron hace ya tanto tiempo
si no hay rastros de lo que fue olvido
si solo tuya puede ser mi puerta
y solo nuestro el árbol de adorarnos
cualquier puerta puede ser la salida
de este caleidoscopio
que nos aturde
eso es lo terrible.
El silencio y las cosas
El silencio
es el ritmo perenne
que contiene el agua
y los cantos de la tierra
lo demás, es el mundo
inexpugnable
de las cosas.
En la soledad, soy
“…el hábito precoz de la soledad
es un bien infinito”. M. Yourcenar
No conocí
el hábito precoz de la soledad
hasta que amanecí crecido
suprimí compromisos y constancia
dejé de ser
siendo
Hoy disfruto de ese bien infinito,
miro desde mis torres el sendero
y agradezco el tardío sosiego
este desmenuzar la muerte
de otros tiempos.
Ahora en la soledad soy multitudes
caminando a los golpes
del callado azar.
Inventarios
Esta tarde tranquila tiene muchas ausencias
mucho fuego marchito
tanto himno terrible
y este pobre papel
para inventarios.
Las ventanas
Porque ya no entras como ayer por las ventanas
porque no hay ventanas
el peso se reduce a los recuerdos
el avance es la duda
la pared, el obstáculo
el cuerpo que se piensa no se alcanza
ni es preciso
la bandada de piernas
los alados senos
las miradas
te cobijan del sol que quema
mudo estás
sereno
sin eclipses
a las ventanas escribes un poema
y entras.
Noche de andenes
Me ha traído hojas secas el correo
no hay un tren en el andén
tampoco andenes
debo estar en todas partes de su cuerpo
y me pregunto…
Hay relojes persistentes,
retardando las nostalgias
de esta noche
sin andenes
En estas noches
“…siento horror por la patria. Lo mejor
es dormir, completamente borracho, sobre la playa”
A. Rimbaud
Si no logro entenderla
se me escapa la pluma hacia el mar recurrente
Si no logro decirla
se teñirá la espuma del oleaje imperfecto
Si no la escucho
¿de qué sirve el silencio que construimos?
Igual,
en estas noches no ocurre…
¿por qué entonces dormir borracho sobre la playa?
Situación
A mis espaldas, polvo
Al frente, los caminos insospechados
adonde me empujan los elementos
Arriba, la pregunta
en un mare magnum de posibles respuestas
Abajo el alero,
el salto a lo impensado,
el vasto césped desconocido.
Allá afuera
Hay una extraña nieve de trópico alucinado
un ruido de piedras que caen
quedamente
g o l p e a n
con un hermoso eco de fuerzas derrotadas
y la nieve sigue cayendo
allá afuera
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